Palacio y Jardines

EL PALACIO Y SUS JARDINES

Los orígenes del palacio se remontan al año 1561, cuando el rey Felipe II ordenó su construcción al arquitecto Juan Bautista de Toledo, construcción que después fue continuada por Juan de Herrera. El palacio sufrió graves incendios en los años 1660 y 1665, pues buena parte del edificio era de madera. Fue reconstruido por Santiago Bonavía en tiempos de Fernando VI. Las dos alas laterales son obra de Francisco Sabatino por encargo del rey Carlos III. La ornamentación del edificio es de ladrillo visto con zócalos, ángulos, cornisas, marcos de ventana, balcones y puertas de piedra de Colmenar, una localidad cercana a Aranjuez.

El otro gran atractivo del Real Sitio son los jardines. Fueron considerados los más hermosos de su tiempo y aún hoy siguen cautivando a los visitantes.

Palacio de Aranjuez

El Jardín de la Isla y el Jardín del Rey responden a una fusión hispana de los conceptos italianos, flamencos y musulmanes. El Jardín del Parterre es de diseño francés y fue realizado en época de Felipe V, nuestro primer rey Borbón, a principios del siglo XVIII.

El Jardín del Príncipe fue un capricho de Carlos IV y se caracteriza por una gran variedad vegetal y de especies arbóreas de Asia y América y por sus numerosas fuentes de piedra y mármol coronadas con estatuas de la mitología clásica. Dentro de este gran jardín, el más grande de Aranjuez, se encuentra el Museo de Falúas, que contiene algunas de las barcas que los reyes utilizaban para pasear por el río Tajo.

Dentro de este jardín se encuentra la REAL CASA DEL LABRADOR, construida por petición de Carlos IV. En el palacete se conserva uno de los conjuntos neoclásicos más importantes de Europa. Trece años duró la obra en la que intervinieron Juan de Villanueva y su ayudante Isidoro González Velázquez. En una primera fase de construcción sólo se levantó una nave central, hasta que en 1800 se añadieron dos alas al edificio principal.

En su interior guarda algunas de las ornamentaciones más bellas de la época: bóvedas al temple, colgaduras de seda valenciana, lienzos, relojes, bronces, mármoles y soleras de porcelana del Buen Retiro. El encargado de decorar interiormente la Casa del Labrador fue Jean-Démosthène Dugourc. La sala de billar, el Salón de Baile o el Salón de María Luisa son algunas de las habitaciones más destacables, aunque todo en este palacio es digno de admirar.

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