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Ruta urbana por el Casco ViejoCasco Viejo

Bilbao, ciudad comercial y marinera, cuyo topónimo parece provenir de Bilbao, en euskera “dos costados”, en clara alusión a las dos márgenes de la ría del Nervión sobre la que se asienta, era una pequeña población de ferrones, marinos y agricultores situada estratégicamente en el Camino de Castilla, que unía Burgos, centro comercial de grano y lana, con Bermeo, puerto donde se embarcaban las mercancías hacia el Norte de Europa. Esa posición estratégica de Bilbao, unido al hecho de que la ría fuera navegable durante un largo trecho y su puerto más seguro que los de la costa, hace que Castilla rompa el monopolio de Bermeo y las aduanas de los valles y funde en el año 1300 la villa de Bilbao mediante Carta Puebla otorgada por don Diego López de Haro, señor de Bizkaia. Con este título Bilbao consigue la jurisdicción sobre la ría, y se constituye como puerto exportador de la lana castellana y como punto de entrada de las mercancías extranjeras.

Pero además, en el año 1511 la reina Juana concede la creación de un Consulado de Comercio en Bilbao con lo que se monopoliza la exportación de lanas y paños castellanos, quedando consolidada la supremacía de Bilbao sobre otras poblaciones de la ría como Portugalete, su eterna rival, o Bermeo. Este hecho, junto con la importación de bacalao y grasa de ballena, hizo que aumentase considerablemente la actividad comercial, -que comenzaría con Brujas y Nantes para ampliarse más tarde a Inglaterra y América-, incrementándose asimismo la actividad de los astilleros bilbaínos. Todo ello significó un período de prosperidad para la villa.

La explotación del mineral de hierro es otra actividad documentada al menos desde época romana. La aparición del mineral de hierro en la zona de Somorrostro posibilitó la existencia de un gran número de ferrerías, precedentes del posterior desarrollo de la siderurgia pesada que traería a la zona la revolución industrial.

Aunque a mediados del siglo XIX empezasen a montarse ya los altos hornos, -la creación del primer horno tiene lugar en 1841 y la del primer alto horno en 1857- Bilbao no despegará hasta superar el último envite de las Guerras Carlistas en 1874. Con el final de estas Guerras se suprimen los fueros que impedían la extracción masiva del mineral de hierro y su exportación, así como también las aduanas interiores que se trasladan a la costa y, además, se amplia el territorio de la villa, con la absorción de las vecinas anteiglesias de Abando, Begoña, y, algo más tarde, Deusto.

Casco ViejoEsta situación favorable actuará como polo de atracción de capitales extranjeros y empezarán a instalarse importantes empresas mineras como la franco-belga MacMahón, a la vez que se levantarán las primeras fábricas de producción masiva con capital nacional. Esta coyuntura económica influirá de forma determinante en la delimitación del suelo industrial que, tras el ensanche de Bilbao, -en 1876 se aprobó el Plan de Ensanche de Bilbao redactado por Alzola, Achucarro y Hoffmeyer- se extenderá a lo largo de la orilla izquierda de la ría, mientras que la derecha se dejará para ocupación residencial.

Estas industrias tendrán, finalizada la I Guerra Mundial, una fuerte demanda que atender, los países en reconstrucción, y, posteriormente, y tras el aislamiento de España del concierto internacional por su postura de neutralidad en la II Guerra, el mercado nacional, ya que la España franquista dependerá en gran medida de la industria pesada del Norte.

Casco ViejoEl desarrollo industrial de la margen izquierda de la ría se unió al triunfo de una burguesía bilbaína que impulsará empresas siderúrgicas y navales, la banca -se crea el Banco de Bilbao- y el comercio, convirtiendo a Bilbao en la capital económica del País Vasco. Pero tras la crisis que afectó a todo el mundo occidental a partir de mediados y finales de la década de los 70 del siglo pasado, el declive industrial se hace patente en la zona. No obstante, también hubo efectos positivos, la entrada de España en la CEE y la llegada de fondos europeos de cohesión y desarrollo, -cuya misión era recuperar zonas degradadas o áreas industriales en declive, a través de usos alternativos en infraestructuras, residenciales, ocio y parques tecnológicos o de nueva industria,- hicieron posible la diversificación de actividades y el cambio de imagen de una gran ciudad como es Bilbao.
 
Para la gestión y coordinación de tales fondos se creó la Sociedad Pública Bilbao Ría 2000, en la que participan como socios el Gobierno Central, Gobierno Vasco, Diputación de Bizkaia, Puerto Autónomo, Red de ferrocarriles Renfe y los Ayuntamientos de Bilbao y Barakaldo.

 

Información adicional

  • Estaciones de Cercanías más próximas: Bilbao Abando.
  • Oficina de turismo: 944 795 760
  • Ayuntamiento de Bilbao: 944 204 200

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