Conjunto histórico

El Casco Viejo

El Casco Viejo, cuyo núcleo histórico lo constituyen las Siete Calles -Zazpi Kaleak- que discurren perpendiculares a la ría, lo conforman calles estrechas repletas de restaurantes y bares dispuestos al txikiteo, y comercios clásicos que alternan con los más innovadores.

Casco ViejoEl Casco Viejo está presidido por la catedral de Santiago, iglesia gótica de finales del siglo XIV que se levanta muy próxima a la barroco-renacentista de los Santos Juanes. Muy cerca se encuentra la Plaza Nueva, plaza porticada de estilo neoclásico donde tienen lugar diversos acontecimiento festivos como el mercadillo dominical y la feria de Santo Tomás. A pocos metros, atravesando la plaza de Unamuno encontraremos dos edificios de obligada visita: el Museo Arqueológico, Etnográfico e Histórico Vasco, cuyas salas albergan restos arqueológicos dejados por los antepasados de los vascos, testimonios de sus distintas actividades laborales (pastoreo, pesca, navegación, industria ferrona, etc.), deportivas (pelota vasca, deporte rural), y religiosas, y un poco más alejada la basílica de Begoña, construcción gótica de principios del siglo XVI con portada renacentista a la que se llega a través de las Calzadas de Mallona, de acceso exclusivamente peatonal.

Casco ViejoAntes de abandonar el Casco Viejo podremos visitar la iglesia de San Antón, -junto al puente de San Antón-, cuya fecha de construcción no está nada clara aunque su estilo es propio del gótico final, salvo su portada principal que es renacentista y su campanario barroco del XVIII, y el mercado de la Ribera, situado frente al Muelle de Marzana y muy cerca del puente peatonal de la Ribera y del de la Merced. El mercado de la Ribera es una típica muestra de un mercado de abastos de comienzos del siglo XX, que aún mantiene vivo el tipismo de sus puestos.

 

El Ensanche

Desde el Casco Viejo podremos cruzar por el puente del Arenal para salvar la ría del Nervión, puente que desde finales del XIX une el centro histórico con un típico ensanche decimonónico de manzanas amplias y regulares. Ensanche que descansa en el Plan de 1876 redactado por Alzola, Achucarro y Hoffmeyer, aunque posteriormente sufrió alguna trasformación dirigida fundamentalmente a optimizar el uso del suelo y su rentabilidad produciendo más cantidad de ciudad “aparente” mediante la construcción de casas residenciales de menor profundidad, con más fachada. Además, y apenas comenzado el siglo XX, el arquitecto Ugalde diseñará la primera Ampliación del Ensanche, pensada como una zona a caballo entre el Ensanche y la tipología de la ciudad-jardín anglosajona, y de hecho allí se instalarán las familias más ilustres y pudientes de Bilbao enriquecidas con la actividad comercial y financiera.

El EnsanchePero siguiendo con nuestro recorrido y antes de cruzar a la margen izquierda de la ría podremos ver el paseo del Arenal, concebido como un espacio urbano de transición entre la ciudad antigua y la nueva que se abre al otro lado de la ría, la iglesia de San Nicolás, edificio barroco de mediados del XVIII, el teatro Arriaga, inspirado en la Ópera de París y construido entre 1886 y 1890 y el Ayuntamiento, edificio monumental de estilo ecléctico, muy en la línea de la arquitectura de finales del XIX. Desde este punto se abre el paseo del Campo Volantín, zona ajardinada salpicada por varios palacetes, pero cuyo recorrido completaremos en la siguiente ruta turística que proponemos, “Ruta por la Ría de Bilbao”.

Seguiremos camino de la plaza Circular. Pero antes de llegar a ella podremos ver tres edificios de gran significado para los bilbaínos, la Estación de La Concordia, (ferrocarril Santander – Bilbao), la Estación de Abando o del Norte, centro neurálgico de las Cercanías de Bilbao, y la sede de la Sociedad Bilbaína.

En el centro de la plaza Circular se levanta la estatua de Don Diego López de Haro, fundador de la villa. Aquí comienza la Gran Vía Don Diego López de Haro, popularmente conocida por los bilbaínos como Gran Vía, eje central del ensanche y arteria comercial y financiera de la capital y que une la plaza de España con la del Sagrado Corazón. Se trata de una larga avenida repleta de comercios y sedes bancarias que recientemente se ha peatonalizado en muchos de sus tramos.

Junto a la Gran Vía se encuentran los jardines de Albia, y en ellos el café Iruña. A su lado la iglesia de San Vicente Mártir, edificio de un gótico tardío con portada renacentista. En la plaza de Federico Moyúa o Elíptica encontramos el Palacio de Chávarri, edificio modernista de finales del XIX y sede de la Subdelegación del Gobierno.

El EnsancheDesde la Gran Vía, pero en su último tramo, se accede a otro punto de interés, el parque de Doña Casilda de Iturrizar. Jardines, paseos y pérgolas, junto con un gran estanque hacen de esta zona el espacio verde más amplio del centro de Bilbao concebido según un proyecto del arquitecto Ricardo Bastida de principios del siglo XX. En el extremo este del parque se levanta el Museo de Bellas Artes, que recoge colecciones de las escuelas renacentistas holandesa, flamenca e italiana, además de poseer una amplia representación de los principales pintores vascos y del arte internacional del siglo XX.

Al final de la alameda de Rekalde, perpendicular a la Gran Vía, podremos ver a Puppy, floreada mascota del Museo Guggenheim, recorrido que dejaremos para la “Ruta por la Ría de Bilbao”. Al llegar al final de la Gran Vía, en la plaza del Sagrado Corazón finalizaría el itinerario por el Ensanche de Bilbao. Para regresar al punto de partida recomendamos volver por el barrio de Indautxu, siguiendo la Alameda de Urkijo donde se encuentra el edificio de la Alhóndiga, construcción de 1909.

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